“me veras volar
por la ciudad de la furia”
— Soda Stereo
hoy vuelvo de la ciudad y me recuesto en mi cama, abatido y sumiso, exprimido de casi cualquier pretexto, de cualquier pasión o deseo.
hoy siento que la ciudad me ha quitado el hálito, me ha desvestido de toda intención y me ha empujado a un vacío de ansiedades y compromisos.
he vertido mis mejores dias en obras estériles, con la firme intención de hacerme valioso. he descontado días y horas en el tumulto de proyectos y empeños uno tras el otro, sin clemencia y sin salida, solo el hacer para ver hecho. mis metas desde el principio fueron claras, mas erradas en el creer que me portaban hacia mi deseo, cuando era mi deseo mismo el que se alejaba de mi, transmutado en alegoría de ambición.
he creído mi alma inmune al fuego, en mas de una ocasión, solo para luego encontrarla chamuscada y olorosa a ceniza. he pensado dar de comer a los unicornios solo para encontrar que eran cuervos los que picaban en mis generosos manjares. he creído amar cuando lo único que he hecho es ultrajar y desenvainar futiles corajes e insulsas, insípidas bravatas.
he faltado al honor y a la razón, a la cordura y a la dedicación, la fiel disciplina del diario quehacer, de la humilde, laboriosa construcción. he dado aquello que creí lo mejor de mi, solo para hoy ver que he perdido el paraíso en la soberbia del querer gobernarlo,y he caído desde la nube, rojo y en cóleras, gritando, lento y mancillado, hacia mi infierno.
mañana, con calma y con tesón, me levantaré, me sacudiré las ligeras llamas y el hedor de azufre, y, como siempre, como cada vez, intentaré hacer lo que solo un hombre puede hacer: redimirse.